domingo, 9 de septiembre de 2012

Mejorar





Mejorar. Eso está al alcance de cualquiera. La clave está en hacerlo a tiempo. Esa es la diferencia entre valer o no valer.

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Pero no sabemos cuánto tiempo tenemos para mejorar, ni tampoco si la suerte estará de nuestro lado. Así que no pierdas la esperanza aún. Aguanta un poco. ¡Inútil!





domingo, 19 de agosto de 2012

McChylle


McChylle fue en vida un niño curioso y risueño, pero a la vez alejado de los otros niños y de los verdaderos misterios del mundo.  Tras un tragicómico accidente, se convirtió en un ectoplasma curioso y risueño, al que le designaron un castillo unas millas más al sur. Allí vivía con otros fantasmas y con algunos vivos excéntricos que apenas se inmutaban ante las ocasionales manifestaciones del más allá.

A diferencia del mundo de los vivos, donde el cuerpo humano crece por su cuenta y es la mente la que tiene que desarrollarse por su bien a marchas forzadas, en esta otra dimensión es la personalidad la que cambia por su propio ímpetu, mientras el cuerpo espectral se ve trasformado a posteriori. Llegará un momento, cuando el fantasma sepa lo suficiente y tenga forma de anciano, que podrá desaparecer en un resplandor azulado. Nada más se sabe de ellos.

Sobre el aspecto, McChylle pensaba al principio que tendría aspecto de joven preadolescente, ya que fue en esa época cuando murió. Pero los otros fantasmas le decían, ya que no se podían mirar en los espejos, que tenía el aspecto de un niño más pequeño. “Quizás eras un niñito mimado e inmaduro”, le decían. Y tenían razón. Su aspecto era el que le correspondía.

Pasaban los años y McChylle veía cómo todos los espíritus con los que vivían iban envejeciendo o incluso desaparecían en el resplandor azulado. Sin embargo, a él le decían que siempre era pequeño como el niño en que se comportaba. No es que fuera un inmaduro cabezota, que también, sino que mostraba un nulo interés por asuntos como visitar a los vivos, meterse en asuntos complejos o desarrollar sus poderes telequinésicos. Tenía costumbres infantiles, intereses poco ambiciosos y el objetivo de no perder bajo ningún concepto la inocencia, pese al trascurso del tiempo y de los problemas inevitables. Para él, la inocencia era una lente limpia y verdadera por la que ver el mundo. La forma más honorable de pasar por la vida y por la muerte.

Mucho infravalorado tiempo tuvo que esfumarse para McChylle se hartara de su espectral cuerpo de niño y, por ende, de su toda su persona. Se fue cansando del limitado mundo infantil y quiso interesarse por temas más adultos, sin éxito. Que ya no quisiera ser un crío no lo convertía en un adulto. Tras nuevos esfuerzos, su forma no cambiaba ni ápice. Bueno sí: ahora parecía un niño triste. Al parecer, debía darse cuenta él mismo de lo que necesitaba para avanzar, ya que los absurdos consejos de los demás fantasmas no surtían efecto.

Trascurrieron unos días de reflexión y desconcierto, hasta que el joven espectro tropezó con una mujer desnuda en los baños. Era una estúpida habitante del castillo por la que McChylle no había sentido el menor interés. Hasta ahora.

Aunque la mujer tenía un cuerpo fofo y descolgado, su rostro sí era bello y la frente, lo que más llamó la atención al poltergeist, no tenía ni la menor imperfección. Era una frente tan lisa y geométrica, que McChylle no pudo evitar tocarla. Sin embargo, quedó muy insatisfecho, más que nada por la tontería de habitar un cuerpo vaporoso y volátil sin sentido del tacto. Necesitaba palpar ese trocito de piel. Dejar una efímera marca de presencia que corrompiera esa carne de seda ordenada, al menos, durante una fracción de infravalorado tiempo.

Entonces le estalló en la mente la idea de dejar una huella no tan efímera mediante una acción indirecta. Con sus escasos poderes telequinéticos, movió el único objeto que podía: una resbaladiza pastilla de jabón. La desplazó lo justo para que la mujer la pisara y callera fuera de la bañera, golpeando su frente con la pila de mármol. Una brecha destruyó la perfección y comenzó a rezumar una sangre veloz que se mezclaba en su rostro con el sudor y el miedo.

McChylle no cabía en sí de gozo. La posible lástima que podía sentir por la mujer se vio eclipsada por la satisfacción de haber podido intervenir en el mundo de los vivos y de utilizar su poder para satisfacer sus nuevos intereses. Le pareció divertido. Tanto, que prosiguió la escabechina lanzando, contra ese cuerpo desnudo y temblón, todo tipo de frascos, ungüentos, polvos, cuchillas… Hasta que uno de los gritos de la mujer lo sacó de repente de su estado de sadismo. Al final paró, pero se marchó satisfecho.

-¡McChylle, has crecido!- gritó un espectro con el que se cruzó.

- Lo sé.

El aun joven fantasma avanzó a saltos por el gran pasillo del castillo, iluminado levemente por candelabros incandescentes. Por un lado, avanzaba nervioso por la emoción de su descubrimiento. Por otro, se sentía tranquilo por haber zanjado al fin tan enrevesado entuerto. Comenzaba a urdir nuevos planes de diversión cuando un lamento de su pasado lo frenó de repente en el largo pasaje.

“¿Será este el único camino posible para crecer? ¿No habrá otra salida, alejada de la crueldad?”

McChylle miró a su derecha donde había colocado, entre tantos cuadros de supuestos ilustres, un lustroso espejo de marfil. Miró a través de él y como siempre, no vio nada.

“Por fin encuentro un camino. No voy a darle más vueltas: avanzaré por estos instintos”. Y reanudó la marcha por el gran pasillo, aliviado, entre tenues luces y supuestos ilustres.

lunes, 30 de julio de 2012

Paja para las gallinas



Alekséyev- … The Crimson Petal and the White, es una miniserie de pocos capítulos pero también está la mar de bien.

Juan -¿Y no me puedes recomendar una serie española?

-Mmm… no. El 97,5 por ciento de las series españolas son malísimas. Los capítulos son larguísimos, se mete relleno por todos lados y lo peor: los actores son la pena. No sé si has intentado ver, por ejemplo, la serie esa de Luna, el misterio de Calenda. Es una puta basura. Lo peor sin duda son los actores. Son los típicos, los de siempre, los de la ceja o los de las estirpes de enchufados. No hay ni uno que se salve: Belen Rueda, la que hace de su hija, Fran Perea, Olivia Molina… La fea esa es nieta de Antonio Molina y tiene a toda su familia enganchada por ahí. Como actriz es pésima, como todos los demás.
-España funciona así, nepotismo a cascoporro. Pero digo yo que si son tan malos, ¿no deberían provocar que no tuviera mucha audiencia?

-No, aquí en España no. Estos actores son… estúpidos, tontos, ignorantes. Tanto, que se creen que hacen un buen trabajo, porque no tienen capacidad crítica para darse cuenta de lo contrario. Y los españoles que los ven, también. ¿Qué tipo de audiencia tiene esa serie? Mediocres que no saben valorar que están delante de bazofia pestilente. Los medios dirán que son buenos actores y ellos se lo creerán. Por eso, cualquier cantamañanas puede triunfar  aquí sin ningún esfuerzo ni talento. 

-Bueno, tú tienes tu éxito en el teatro y haces una obra bien hecha para un público no comercial. 

-Sí, y ese público es tan maravilloso como escaso. Si yo quisiera triunfar y ganar dinero, tendría que lanzarme a algo sencillo y entretenido, que lo pudieran entender los mediocres y los críticos mediocres de los periódicos mediocres. Además, tendría que hacerme amiguito de unos cuantos y lamer bastantes culos, aparte de hacer gala de alguna ideología política fraudulenta.

-Bueno mira, hasta donde yo sé, Stanley Kubrick pudo hacer obras maestras sin tener que rebajarse ni al público ni a la industria.

-Pero Kubrick tuvo una circunstancia determinante para que pudiera desarrollar y plasmar toda su genialidad: no ser español.

viernes, 1 de junio de 2012

Engáñate, Amor


Juan- Lo perverso es que no se da cuenta de la verdad porque mi máscara es perfecta. Se cree que la quiero. Será que aprendo a ser un buen actor gracias a ti. La verdad es que no te puedo explicar por qué no puedo trascender del mero cariño pero la verdad, aunque duela, es que no la quiero. Ahora mismo, mi definición para el amor consiste en querer asegurarse el polvo pero enmascarándolo de una sensación mística y maravillosa. Y como se supone que es algo irracional, lo puedo gestionar como quiera e inventarme una mentira creativa.

Alekséyev- Vaya, y tú que parecías buena persona.

 -Lo soy, sabes que lo soy. Pero joé, necesito algún acto de egoísmo de vez en cuando. Es mi vida y me tengo que preocupar yo mismo por ser feliz porque nadie más lo va a hacer. Y si tengo que putear a alguien por el camino pues, mala suerte. Así devuelvo al universo un poco del karma negativo que me ha llegado durante toda mi vida. A mí me gustaría amarla de verdad pero no puedo, lo siento. Así que, o soy un psicópata y no soy capaz de sentir nada o el amor no existe.

 -Que va, a mí me consta que sí existe. Yo apuntaría más bien a que eres un psicópata. Pero bueno, la otra posibilidad es que eso que llamamos amor lo siente el que quiere sentirlo.

 -El que quiere convencerse, ¿no? El que quiere engañarse a sí mismo o quizá, el que ya vive engañado. Nada nada, el amor es un eufemismo de “quiero follar más sin tener problemas con el qué dirán”. Bueno, no es solo sexo, también otras cosas: tener alguien con quien salir y viajar, que te inviten a comer, ayuda para todo incluyendo marrones gordos, no sufrir la soledad…

-Menos mal que tú eres un superhombre y no te hace falta nada de eso. Total, ni que fueran necesidades básicas, ¿verdad?

 -Pero sí yo soy el primero que disfruta con las ventajas que te da una parejilla, se vive muy bien. Tanto, que me pregunto si hay muchas personas, especialmente hombres, que piensen como yo. Me da la sensación de que si todos los que dicen estar enamorados estuviesen en realidad fingiendo, nadie lo sabría. Al Instituto Nacional de Estadística no le llegarían esos datos, las películas de Hollywood se escribirían como si el amor existiese, la planificación de nuestra vida se haría en función de encontrar o no a las medias naranjas... Quizá nos sigamos creyendo la mentira del amor porque nos interesa la comodidad que nos ofrece. Que sí, que existirá en algunos casos, pero el 99% de las relaciones de pareja son solo un entretenimiento pasajero, por mucho que a todos les guste engañarse.

viernes, 11 de mayo de 2012

¿Democracia?



Juan- Pues sí. Sé que tiene sus fallos pero creo que es lo más sano para la democracia. Y vale sí, aquí en Andalucía no es tan fiable, pero Izquierda Unida es el partido que hace mejores propuestas en el Congreso y la única opción real para acabar con el bipartidismo. Venga, ahora llévame la contraria, ponte en plan pepero.

Alekséyev- ¿Es que crees que lo opuesto a IU es el PP? Qué ingenuo. La única diferencia considerable, aparte de la diferencia de poder, es que uno hace demagogia de izquierdas y el otro la hace de derechas, pero al fin y al cabo son eminentemente socialdemócratas y están al servicio del Estado y no del pueblo. Por muy republicano que diga tu partido que es, al final resulta que cobra de los fondos estatales, es decir, el dinero que la Monarquía le ofrece. Critica por un lado pero bien que coge el dinerito por el otro.

 -¿Pero qué culpa tiene IU de eso? Se lo han encontrado así. ¿Tan malo es aprovecharse de esa circunstancia? Con ese dinero el partido puede crecer y tener más fuerza para las futuras reformas.

 -Bueno, se lo han encontrado… Carrillo puso el culo durante la Transición para instalar la Monarquía, la versión light del Franquismo, a cambio solo de su legalización. Después se abrazó a Fraga y demás franquistas y quedó complacido por poder participar en el juego político, el de poder cobrar sueldos públicos por calentar un asiento y poder colocar a los amiguetes en alguna de las muchas instituciones públicas inútiles que crearon solo para eso. Ahora dirá que es republicano y todo lo que quiera, pero en el momento en el que lo tuvo que demostrar no lo hizo, y ahora es cómplice de lo que tenemos hoy.

 -Joder, sé que eres fiable, pero me cuesta creer todo eso. De todas formas, lo que se consiguió fue la democracia después de una época de dictadura. Vale, no es desde luego una democracia perfecta, pero mucho mejor de lo que había antes. Mucho mejor.

 -No tan mejor. Antes había un dictador: ahora hay dos. Uno que se va cuando su corrupción se desboca y el otro que espera su turno para poder disfrutar de ese tiempo de corrupción.

 -¡Pero eso es por el bipartidismo! Si hubiese más partidos con verdadera influencia, la democracia sería mucho mejor, sería una forma de Estado apta. Pero como los partidos grandes no mandan nada sino que mandan los mercados, bancos y demás…


 -Veo que has aprendido argumentos del 15-M. A ver, voy a profundizar un poco. Para que haya Democracia es necesaria e inherente la separación de poderes. Durante el Franquismo, había poder legislativo, ejecutivo y judicial, pero Franco los manejaba todos y no había verdadera separación. Pues ahora es Rajoy el que lo maneja todo. El pueblo solo puede votar (de mala manera) al poder legislativo, y esta elige al Ejecutivo, al Presidente. ¿No ves que de este modo, el partido ganador siempre manda en los dos poderes? ¿Qué separación hay ahí? Para colmo, también eligen a los jueces que van a juzgar sus propias leyes. ¿Lo ves ya? Pues eso técnicamente no se puede llamar Democracia: se denomina Partidocracia o Totalitarismo de Partidos. Pero claro, como los medios le siguen llamando Democracia…

sábado, 28 de abril de 2012

La opinión pública contra mí


Esta máscara la creé hace tiempo. Es la de las convenciones sociales, la de lo correcto, la de las costumbres y saberes del comportamiento del vulgo que funcionan si quieres mezclarte y triunfar en el vulgo. Me pregunto si… la necesito. Siempre he intentado despojarme de ella, de todo lo normal, de lo esperado, de lo políticamente correcto en sociedad. Ahora tengo dudas.

   ¿Y si todos mis pesares, todos mis rompecabezas y mis problemas con mí mismo se solucionaran siendo uno más? Otras veces lo he pensado, pero después de tantos tropiezos empiezo a convencerme. Ir a contracorriente, ¡qué valiente! Pecando habitualmente de humildad en casi todo, siempre he presumido de mi oposición a lo normal y a la autorrepresión de la sociedad. Yo, el gran héroe de los frikis e incomprendidos, de los especiales y los perdidos, derrotado. Ahora mismo quiero ser… otro más.

   La batalla era demasiado larga, demasiados enemigos y pocos aliados. Era una carrera en soledad contra el monstruo de la realidad, de la falsa realidad que se hace verdadera. ¿Cómo puedo yo, insignificante, luchar contra todo eso? Quizá sea esta mala racha, o este alcohol contraproducente; solo sé que necesito volar sobre las cabezas de los mediocres. No, más bien de los pringados.

   Quizá esta libertad de la que gozo sea… un error. Si lo pienso, mis ideas de que todos son imbéciles menos yo, de que todos están equivocados menos yo es cuanto menos improbable. ¿Acaso a mí se me ha revelado una verdad absoluta que me hace superior a todos los demás? Es más probable que yo está equivocado. Sí, todos me lo dicen a gritos. Es hora de volver.

viernes, 6 de abril de 2012

Interioridades poco interesantes


El maestro acaba de pintar una cara encantadora en un óvalo de plástico blanco. Es un rostro que expresa seguridad y simpatía, con un toque pícaro y algo distante para hacerse el interesante. En definitiva, una cara amigable que pretende ser atractiva.


Joder, ya hasta la veo en sueños. Intento evitar pensar en ella, sacarla de mi mente mediante otras mujeres y otros entretenimientos. Me intento convencer de lo contrario, pero la verdad es que estoy loco por ella. Qué bueno sería que mis inevitables sentimientos fuesen correspondidos… Pero como no es el caso, debo olvidarla, debo olvidarla… No, no puedo esa barbaridad. No quiero perder la bonita relación que tenemos y aunque sufro, también disfruto de su compañía...


En estas divagaciones seguía el maestro mientras, mecánicamente, pegaba más óvalos de plástico por detrás de la máscara. Eran como rostros en blanco que se escondían detrás de la primera pieza, separados sólo por un grueso pegotón de adhesivo en la frente y la boca de cada nueva cara. Sin darse cuenta, el maestro estaba creando una columna de máscaras que medía ya más de metro y medio. Cuando le fue incómodo poner más, paró y reflexionó sobre el sentido que podía tener  aquella forma alargada.


Pues sí, tiene sentido. Puede simbolizar lo que pretendo ser y lo que oculto. Pero esto es solo mi lado superficial y también el instintivo. Los sentimientos más bajos realmente, sabiendo que hay muchísimo más. Pero no puedo negar que ante todo soy un hombre con sangre en las venas, aunque ella parezca que no lo tiene en cuenta. En fin, a ver cómo puedo seguir vomitando mis gilipolleces en los plásticos estos.


Tras pensar un rato, empezó a despegar cada pieza y a dibujar en todas unos ojos cálidos, muy cálidos. Plasmó en cada rosto oculto una mirada de verdadero interés, de bondad, con el deseo sincero de trasmitir toda la felicidad posible. Esos ojos eran los suyos, con los que miraba a esa gran mujer cuando ella no le veía. Pintó a mano y con esmero todas esos rostros que después quedarían ocultos detrás del primero, la cara encantadora y amigable que no llegaba a ser verdadera.


¿Qué puedo hacer en la última pieza, en el reverso de la máscara? ¿Pinchos? Ganchos y arpones más bien. Puntas de flechas. Ea, pues ya está lista. No sé si me siento mejor después de este esfuerzo por mirarme adentro. Quizá solo sirva para reconocer lo que soy y lo que hay, porque al fin y al cabo, ¿a quién más le importa mis tragedias?. No sé si, en vez de dármelas de artista y plasmar todos mis problemas e inquietudes, debería pasar de puntillas por mi mente para que la mierda fluya y se olvide. 

miércoles, 4 de abril de 2012

La nada de después


Alekséyev - Venga vete, yo recojo. Que te está esperando la chavala.

Juan - No, gracias. Prefiero hacerlo yo. Y no, no es una estrategia de seducción. Es solo que…bah, déjalo.

-¿No decías que estaba a punto de caer? O estas disfrutando de los momentos previos o estás cagado.

-Mira, está a unas palabras de ser mi novia. No rollo ni follamiga: novia. Somos muy amigos y de ahí parece que solo se puede pasar a novios formales. Lo que pasa es que… aunque suene raro, no quiero ser feliz todavía.

-¿En serio? ¿No llevabas tiempo babeando por ella? ¿No estabas harto de la soledad y de hacerte el hundido? ¿Cómo que no quieres ser feliz?

-Pues que si resulta que consigo llegar a ese estado supuesto, después, ¿qué? ¿Qué ambición queda y qué más puedo hacer después para seguir progresando? ¿Quedarme con lo que tengo y disfrutarlo? Quizá sea lo que intente, pero sé que después de un tiempo de embriaguez, todo empezará a bajar: discusiones, compromisos incómodos, humillaciones de calzonazo inevitables… seré cada vez más consciente de la falta de libertad y de lo que me pierdo. Creo que la acabaré conociendo demasiado y me aburrirá. De hecho, antes me atraía mucho más…

-Hombre, eso puede ocurrir pero cuando llevéis mucho más tiempo; la gente normal no se suele hartar tan pronto. Quizá no puedas quererla porque no te quieras a ti mismo demasiado.

-Bueno bueno bueno, ese argumento de magufo psicoguay no funciona conmigo. Yo no le temo a los típicos problemas de pareja. A lo que le tengo verdadero miedo es a encontrar lo que llevaba tanto tiempo deseando  y no tener nada más que buscar.

-No quieres dejar de ser un miserable, ¿verdad? Se está muy a gusto en esa rutina en la que no tienes que rendirle cuentas a nadie, ni siquiera a ti mismo. En ese plan, puedes permitirte el lujo de ser un mierda porque a la única persona a la que vas a defraudar es a ti. Y cómo tú no importas...

-No es tan fácil…

-Mira a la chavala esperando. ¿No ves lo inquieta que está, consciente del momento que cree que va a vivir esta noche? ¡Aprovecha, tonto! Hasta que te aclares, la mejor filosofía de vida temporal que puedes seguir es disfrutar.

sábado, 24 de marzo de 2012

Cara de póker


Esta máscara es fácil de fabricar, aunque aprender a usarla no tanto. De color gris neutro, es una cara con una sonrisa plana, normal, sin transmitir alegría pero tampoco pena. Los grandes jugadores no expresan ni lo bueno ni lo malo y, por tanto, no somos capaces de darnos cuenta si lo está pasando realmente mal, si no puede más con la tensión del momento o si su vida se va al garete.

En el reverso de la pieza, voy a poner elementos decorativos para darle vidilla e intentar expresar qué es lo se oculta tras una perfecta cara de póker. Pintaré primero unos ases pero también algunas cartas malas. También pondré destellos y cruces, fresas y espinas, iluminaciones y sombreados. Porque hay expertos jugadores fuera de la gamuza verde que no dejan ver qué alegrías guardan entre los dientes y qué pesares llevan consigo. Hay grandes conocedores del póker y de la vida que nunca revelan sus cartas ni cuando se retiran de la mano: solo cuando se arriesgan a muerte ante la victoria o la derrota. Sus intentonas quedan ocultas celosamente en un velo de misterio que suele tapar previsibles fracasos. Aunque el jugador se dé cuenta de que la ha cagado al retirarse precipitadamente, tampoco lo notaremos en su expresión.

Ese jugador que tiene por costumbre no revelar nunca sus sentimientos e intenciones y que nunca sabemos qué es lo que quiere, se escuda tras una mueca vacía e infinita, una máscara perfecta que, aunque sea del todo artificial y forzada, podemos llegar a aceptarla como natural y cierta.

¿Qué ocurre cuando el frío jugador de rostro incorruptible está arrastrándose por el barro? Que nadie se dará cuenta. Por eso, y alterando un poco el trabalenguas, el primer desenmascarador que lo desenmascare, su salvador será.